La huella en la UAQ

Por: Aquiles Boy-Fasty.– Si queremos indagar y hacer el correspondiente seguimiento de una institución pública educativa como es la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), tenemos que seguir la huella y echarle un vistazo a lo más importante realizado por los más recientes rectores de la misma.

Ejemplo, al inicio del rectorado del doctor Gilberto Herrera Ruiz, éste recibió pocos indicadores, desvinculados totalmente entre sí.

Con Herrera Ruiz se destacó el aumento de indicadores académicos que encontraron clara identificación que respondían a las necesidades de la sociedad queretana. 

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El impacto social no sólo se refería a la ampliación de la oferta educativa, además de que se contaban con indicadores medibles.

Otro de los aspectos relevantes de los seis años del rectorado de Gilberto Herrera Ruiz fue el hecho de que aumentaron considerablemente los “recursos propios” en la UAQ; más adelante abundaremos en este apartado.

En ese periodo de tiempo, la UAQ aumentó de manera considerable su extensión territorial y de infraestructura física de sus instalaciones, la presencia universitaria se hizo presente. Se ampliaron las carreras estratégicas para las diversas regiones geográficas del estado de Querétaro.

Gilberto Herrera Ruiz hizo una reorientación del recurso económico (becas escolares), diversificándolo por varios tipos, como los siguientes: para madres solteras, jóvenes con discapacidades (sordomudos e invidentes).

Surgieron las becas para proyectos de extensión social: Foper, Fovin y de investigación académica.

Por el contrario, después de asumir el cargo de rectora de la UAQ, la doctora Teresa García Gasca, empezó titubeante y con inseguridad –ésta ha sido su manera de exhibirse públicamente- no ha sabido construir un estilo propio.

No es lo mismo salir en fotos que desenvolverse con atingencia y realizar estupendas acciones de cabildeo para conseguir no sólo recursos federales y estatales, sino también generar importantes sinergias con empresas internacionales y nacionales, así como con fundaciones para lograr apoyos y recursos económicos destinado a proyectos de investigación y poder ampliar espacios físicos para construir mayor cantidad de aulas, laboratorios, cubículos, áreas deportivas.

Máxime que con las penurias y astringencia de las finanzas públicas federales el margen de acción y consecuente beneficio para las instituciones educativas públicas como la UAQ, se antoja algo difícil emprender por mucha planeación que exista, sino se cuenta con los recursos extraordinarios.

Teresa García Gasca es por demás reactiva, actúa a destiempo y fuera de lugar y no le agrada sociabilizar; más bien se conduce de forma pusilánime, tampoco le ayuda la soberbia y nefasta figura de su secretario, el maestro (de proclividad hacia el panismo) Luis Alberto Fernández, ex director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

A éste último se le considera como “la eminencia gris” de rectoría; aunque para muchos miembros de esa comunidad universitaria es más gris que “eminencia”.

La huella personal de la rectora refleja debilidad e inseguridad y asume pobre defensa de la universidad pública estatal. Aún no muestra proyectos propios, le quedó muy grande la activa presencia del rector anterior.

La UAQ bajo la conducción de la doctora Teresa García Gasca no ha sabido reposicionarse, muchos de los académicos se han anquilosado y no aportan nada novedoso, sólo replican conocimientos y no hacen mayores esfuerzos por superar el ejercicio docente, no trascienden en su interacción constante con la sociedad queretana.

Por otra parte, en la UAQ actual no existe un proceso de reflexión al interior que evalúe a profundidad el quehacer de la universidad, de su intervención, tampoco se enfatiza hacia dónde se dirige esta. Falta clara estrategia de Visión transformadora de la educación vis á vis la realidad del devenir histórico. 

Es decir, la proactividad se encuentra a muchos años de distancia, al parecer, la reactividad es la razón de ser cotidiana de parte de las actuales autoridades de esa institución educativa.

Difícilmente Teresa García Gasca podrá superar los altos indicadores generados por su antecesor.

“Recursos propios de la UAQ”.

La rectora García Gasca en su discurso pronunciado hace algún tiempo en la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Enseñanza Superior (ANUIES), externó su interés por que se sigan cobrando los servicios educativos y que se garantice el presupuesto adecuado, así como de las restantes actividades que generan “recursos propios” a esa institución educativa estatal y que en el caso particular de la UAQ resultan de los cobros siguientes: constancias, certificados escolares (parciales y completos), cursos propedéuticos, uso de unidades deportivas universitarias, ingresos de productos y servicios suministrados en el plantel Amazcala y del uso de las clínicas universitarias, así como de las consultas médicas y dentales ubicadas en la Unidad de Santa Bárbara, en el municipio de Corregidora y otra en la delegación política de Santa Rosa Jáuregui. Así como de la autorización y cobro de espacios físicos para que muchos trabajadores informales ofrezcan servicios de alimentos, bebidas, frituras y demás, cuyo nicho medular de consumo son los estudiantes y trabajadores de esa casa de estudios. 

Eso es un gran negocio; dichos servicios suministrados ingresan considerables sumas de dinero que hacen envidiable para cualquier cantidad de profesores e investigadores de Tiempo Completo y o de Tiempo Libre, cuyos salarios mensuales ni por asomo se acercan a lo que en breve tiempo reciben de ganancia y un margen importante de utilidades netas para quienes hacen del comercio informal su “modus vivendi”; al amparo y descaro de la autoridad universitaria, haciendo suyo el famoso y antiguo refrán mexicano de: “si llueve nos mojamos”, un círculo vicioso de la fórmula cínica del “ganar-ganar”.

El reclamo histórico universitario que data de hace más de 20 años era garantizar la gratuidad por parte del estado mexicano, ahora la situación económica ha cambiado drásticamente.

El bajo perfil de la doctora García Gasca no abona en gran medida para esa empresa directiva.

Ella considera que, con su “corazoncito azul”, puede recibir gran apoyo de recursos de parte de los legisladores del PAN.

El gobierno del estado de Querétaro hace lo que le corresponde por brindarle apoyo a la UAQ.

El 90% del presupuesto es federal y el 10% restante proviene de recursos estatales, ambos son etiquetados.

El 40% del presupuesto anual de la UAQ proviene de “recursos propios”, además de los ya descritos, se compone también por los servicios relacionados con extensión académica, proyectos de vinculación y extensión, apoyos del Conacyt, capacitación, acceso a fondos específicos, entre otros. 

Los denominados “recursos propios” no son transparentemente auditables, como debiesen.

En la medida en que la federación reduzca o deje de aportar presupuesto a la universidad pública eso se reflejará en las arcas universitarias.

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La UAQ bajo la conducción de la doctora Teresa García Gasca no ha sabido reposicionarse,
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