El discurso de la Seguridad Pública en Querétaro: @JROLDANA

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Jesús Roldán Acosta

Por: Jesús Roldán Acosta.

Cualquier discurso permite adoptar una postura respecto a un asunto o problema político y expone razones que llevaron o llevarán a tomar ciertas decisiones para resolverlo.

Las estrategias o maneras de presentarlo se utilizan para convencer a su público y se clarifican en algunas de las categorías siguientes: a) la lógica de los argumentos; b) las emociones que “sienten” los auditorios; y, c) la personalidad de quien presenta el discurso.

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Parte medular es la claridad en la manera de trasmitir las ideas, ya que contribuye a la formación de correctas percepciones en relación con lo que acontece en el ámbito de lo público.

En ese sentido, la palabra es de gran valía, en tanto que lo que se dice y la forma en cómo se dice ubica a los interlocutores en una posición de ventaja o desventaja en cuanto al resto de los involucrados en el aquí y en el ahora de la atmósfera comunicativa.

Ayuda también a formar la visión que la gente tiene de un gobernante o de un funcionario público. Pudiendo construir, mejorar o deteriorar la imagen del político, conservando -o no- su popularidad, en el momento en que ejerce una responsabilidad pública de gobierno.

En cuanto al tema central que ahora nos ocupa, hay que destacar el discurso pronunciado el lunes pasado, por el Secretario de Gobierno del Estado de Querétaro, Maestro en Derecho, Juan Martín Granados Torres y leído ante un pletórico escenario del “Teatro Metropolitano”, ubicado en el Centro de Congresos y de Convenciones de Querétaro, en el marco de la presentación del “Programa Estatal de Seguridad 2015-2021”, donde se abordó el tema medular de la Seguridad imperante en la entidad queretana y la manera en que ahora la enfrentan.

Se puede decir que, en lo general, el discurso pronunciado por Juan Martín Granados, y la redacción del mismo estuvo muy bien elaborado, ya que fue preciso y claro, además de que consideró una serie de datos comparativos en cuanto a lo registrado en la pasada administración de gobierno y con el avance logrado en los escasos ocho meses del gobierno actual.

Afirmando que el nivel delictivo, durante el periodo del 2009 al 2015, le fueron asignados al estado de Querétaro recursos federales por más de $1,251 millones de pesos, gastados en su mayoría en la compra de armas, equipos (patrullas nuevas y en la adquisición de unidades especiales), en la construcción de instalaciones policiales. Aún y así, aumentó un 100%, el nivel delictivo en la entidad queretana.

Pese a ello, la anterior administración sexenal del gobierno, no tuvo éxito en el combate a la delincuencia, afirmó Martín Granados Torres.

Sin embargo, en el mar del verbo y del poco sustantivo, no se presentaron acciones concretas acerca del cómo se propone bajar los lesivos índices delictivos en nuestra entidad.

En lo general, a lo largo de su exposición se percibió un mensaje claramente voluntarista; sin comprometer públicamente acerca de qué tipo de resultados presentará a la ciudadanía, sustentado en la estacionalidad de los tiempos; es decir, faltó escuchar de él, las fechas y estimaciones sensatas para reducir considerablemente la delincuencia.

Eso es lo que la gente común desea saber, en tanto que se siente inerme de las acciones orquestadas por ese tipo de lacra de personas que humillan y laceran a nuestra población.

Ésta última, no se interesa en el verbo, más bien desea sentirse segura en lo sustantivo y no quiere escuchar vanas promesas.

Echemos un vistazo acerca de algunos elementos generales que nuestras autoridades estatales desean establecer: (…) “se pretende llegar a todos los ciudadanos y trabajar en el respeto y en la buena convivencia”; y, que (…) “se actuará sumando esfuerzos para recuperar la confianza ciudadana”.

Además de que “se fortalecerán las instituciones en los 18 municipios y de que se atenderán en “tiempo real” y donde se efectúen los hechos delictivos”, entre otros aspectos más.

Casi al finalizar su alocución, el titular de la secretaría de Gobierno, refirió que “nuestros jóvenes consumen datos, hechos y cifras del internet que vertiginosamente comunica, pero no necesariamente informa”.

Aquí esta parte cuasi “demonizante” y discursiva de parte del funcionario estatal, que ante todo proporcionó y enlistó datos estadísticos “duros” de una serie de hechos ya trascendidos; le faltó pormenorizar acerca del cómo le harán y qué metas se han puesto para concretar resultados tangibles y en qué período de tiempo lo realizarán.

Por cierto, en la lectura entre lineal, el funcionario estatal reiteró en más de 18 ocasiones la palabra seguridad; ello da cuenta de la seria y muy delicada situación prevaleciente en el estado de Querétaro y que urgen medidas extraordinariamente efectivas, a fin de que se controle y prevenga ese problema social.

Juan Martín Granados Torres debió señalar que esta realidad de las redes sociales tiene que capitalizarse y adoptarlas como un serio reto y aprovechar el uso bien coordinado, a fin de que estando en sintonía con el uso de cuantas herramientas tecnológicas y a la que la ciudadanía cuenta con regularidad acceso. Donde no sólo los jóvenes, con adecuadas acciones comunicativas de parte de las dependencias del gobierno estatal encargas de coordinar ese tipo de acciones pueden y están obligados a informar clara y oportunamente; es parte de lo que se conoce como democratización de los medios y en donde cada uno de nosotros está obligado a tolerar y participar en sana y respetuosa convivencia social.

Eso forma parte de la interacción y de la participación entre gobierno y la ciudadanía.

@JROLDANA

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